"Desgraciadamente, el entendimiento de las plantas sagradas es poco común hoy en día. La creencia de muchas personas ha sido debilitada por las presiones del mundo moderno que desconoce las propiedades terapéuticas y curativas de las plantas sobre la mente y el cuerpo humano. No obstante, en la actualidad muchas personas sienten la necesidad urgente de adquirir un entendimiento claro de estos vegetales. Estas personas necesitan de un conocimiento que sea sólido y confiable, de hechos sobre los cuales basen sus convicciones y su esperanza, pues, buscan una guía para resolver los problemas cotidianos de la vida y para tomar decisiones correctas en tiempo crítico de enfermedades."


- Pablo C. Amaringo; en Almendro, Chamanismo, 2008

martes 26 de mayo de 2009

Artículo - El sentido del neo-chamanismo

Amigas y amigos,

El uso ceremonial de especies enteogénicas es patrimonio de las tradiciones chamánicas de todo el mundo, abundando los casos en que los chamanes y curanderos de una comunidad utilizaron y utilizan hasta el día de hoy más de una planta de poder en sus procedimientos. A continuación comparto con ustedes un artículo que será publicado en la revista Uno Mismo de julio y que trata sobre el sentido que el movimiento neo-chamánico tiene en el contexto de la actual crisis espiritual en occidente. Espero sus comentarios!

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El Sentido del Neo-Chamanismo

Matías Méndez López
Psicólogo

Durante el desarrollo histórico de nuestra especie sobre la tierra se han forjado incontables formas de espiritualidad, cada una acorde a los caracteres particulares de la cultura o sociedad que la vio nacer. La diversidad cultural explica en parte la diversidad religiosa de la que somos testigos hasta el día de hoy, especialmente en nuestros tiempos donde los fenómenos asociados a la globalización permiten que tengamos noticia de las costumbres, ideologías, filosofías y prácticas de remotas regiones de nuestro planeta.

Entre los estudiosos de las religiones existe un acuerdo relativo en aceptar al chamanismo como la forma de espiritualidad más antigua de la humanidad, situando su génesis en un tiempo cercano a la formación de las primeras comunidades de cazadores-recolectores hace miles de años atrás. Estos grupos humanos tomaron contacto con la dimensión espiritual de la existencia a través del dominio intencional de lo que Mircea Eliade llama “éxtasis” chamánico, configurando un sistema de creencias y prácticas rituales que hasta el día de hoy son practicadas en distintas partes del mundo.

Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno chamánico es que su origen no se encuentra circunscrito a una sociedad o cultura en particular. Muy por el contrario, es posible encontrar manifestaciones de tradiciones chamánicas en los 5 continentes, tradiciones que asumen diferentes formas en lo concreto pero que comparten varias características que permiten agruparlas bajo la categoría de “chamanismo”. Aspectos como una profunda conciencia ecológica de respeto y sacralización de los procesos naturales, un seguimiento atento de los ciclos de la naturaleza y de los astros, el empleo de técnicas de modificación de la conciencia “normal” o de vigilia y la centralidad de la experiencia del éxtasis, trance o “vuelo” chamánico son comunes a diversas formas de espiritualidad y sanación que caben dentro de esta clasificación.

Eso último -lo referente a la sanación- es un punto importante a considerar, puesto que en la tradición chamánica espiritualidad y salud no son vistos como procesos o dimensiones independientes sino como dos caras de una misma moneda. Toda forma de chamanismo incluye dentro de su “sistema de creencias” una cosmovisión basada en descripciones espiritualistas de la realidad así como una “teoría” sobre el proceso salud-enfermedad coherente con dicha cosmovisión. Así, el chamán es al mismo tiempo curandero y puente que une la realidad material concreta con la dimensión de los espíritus que habitan más allá de la materia.

Como decía más arriba, estas tradiciones siguen vigentes en distintas partes del mundo donde el chamán continúa oficiando como médico y mediador con lo numinoso, conviviendo muchas veces con otros sistemas religiosos y con la medicina alópata occidental. Gracias a la conservación de dichas tradiciones y del conocimiento que las respalda ha sido posible que la sabiduría contenida en las distintas formas de chamanismo llegase a occidente en la forma de lo que actualmente se conoce como “neo-chamanismo”.

Desde fines de los años ’60 asistimos a un movimiento cultural que inicialmente se gestó en los Estados Unidos y que gradualmente se ha extendido por todo el mundo que busca rescatar la cosmovisión y las prácticas rituales de los pueblos originarios (principalmente de las tres Américas) para poder resituarlas/reproducirlas en contextos occidentales. Se dice que el neo-chamanismo habría nacido de manera oficial con la publicación del clásico “The way of the Shaman” del antropólogo Michael Harner en 1980.

Hoy son miles las personas que se enteran de la existencia del chamanismo y de sus prácticas rituales a través de artículos, libros y conferencias que buscan divulgar entre la población la sabiduría contenida en las tradiciones chamánicas de todo el mundo. El auge del movimiento “new-age” ha sido crucial en este proceso de expansión, pese al evidente riesgo que se corre al abundar textos que sobresimplifican dicho conocimiento o bien lo reducen a técnicas y formas sin contenido real.

Otra arista del movimiento neochamánico tiene que ver con el hecho de que actualmente existen numerosos occidentales que como parte de un proceso de autoexploración y autodesarrollo se han iniciado en las tradiciones chamánicas y han aprendido de curanderos de ascendencia indígena los misterios de la práctica chamánica. Estos “neo-chamanes” acercan a la población occidental los rituales de sanación y comunión originarios, permitiendo que cada vez más personas conozcan y participen del camino espiritual propuesto por el chamanismo.

Pero ¿cuál es el sentido del neo-chamanismo y cuál es el papel que juega dentro del desarrollo actual de nuestras sociedades modernas? En el supuesto de que todo fenómeno cultural responde a una necesidad instalada en el seno de una comunidad, este movimiento de rescate y reproducción de antiguas comprensiones y rituales ha de tener una razón de ser.

En primer lugar considero necesario situar este movimiento en el contexto de la “revolución espiritual” que desde hace un par de décadas se ha ido gestando dentro de nuestra cultura moderna. Son muchos los autores que se han referido al “cambio de paradigma” que acompaña a la actual sensación de vacío existencial que se propaga por todo occidente, coincidiendo todos ellos en afirmar que la concepción materialista y racionalista que dio origen al predominio de la ciencia positivista y que sostiene la cosmovisión de la modernidad está haciendo crisis.

Respondiendo a esta crisis se gesta un proceso revolucionario que conmina a la humanidad a revalorizar y redescubrir la dimensión espiritual de la realidad, con lo cual las antiguas tradiciones místicas de oriente, así como otros sistemas espirituales de todo el mundo, emergen como una opción válida para hacer frente a la falta de sentido. Esta revista que sostienes en tus manos es en sí misma un testimonio tangible de este proceso de “reencantamiento del mundo”. El neo-chamanismo puede verse como una de las líneas que ha seguido esta “vuelta” a lo espiritual.

En segundo lugar (y en directa relación con lo anterior) veo en el neo-chamanismo una respuesta al desencanto que las grandes religiones institucionalizadas han despertado en gran parte de la población. Somos testigos presenciales de cómo la iglesia católica pierde adeptos en todo el mundo, en parte debido a una crítica generalizada tanto a su rígida estructura jerárquica como al dogmatismo de su doctrina. A diferencia del catolicismo (y de otros credos institucionalizados) el chamanismo no reconoce estructuras jerárquicas ni dogmas, por cuanto entiende que todo ser humano es igual al otro y por lo tanto cualquier jerarquía rígida resulta ilusoria, así como que no existe una “verdad revelada” única y absoluta (dogma) sino que el entendimiento siempre es personal y subjetivo y responde a una experiencia directa más que a un aprendizaje cognitivo de leyes, mandamientos e historias sagradas.

En tercer lugar, el cambio de paradigma que mencionaba más arriba se expresa también en la reformulación de nuestra comprensión acerca del proceso del enfermar y la sanación. Es fácil ver cómo cada día son más las personas que prefieren buscar soluciones a sus problemas de salud en centros especializados en terapias alternativas y complementarias antes que someterse a los tratamientos tradicionales de la medicina alópata occidental. Esta preferencia se debe en parte a que muchas de estas personas han visto que estas otras formas de sanación responden de manera más eficiente a sus dolencias, resultan menos invasivas y desequilibrantes y tienen “más sentido” que los procedimientos de la medicina clásica. Cuando digo “más sentido” me refiero a que las filosofías implícitas tras estas terapias resuenan en mayor grado con las creencias y valores de estas personas que, de alguno u otro modo, participan de esta nueva conciencia que revaloriza la idea de que existen energías no-físicas, espíritus sanadores, dimensiones no-materiales de la existencia, cuerpos astrales y sutiles, etc.

En gran medida el neo-chamanismo ha permitido que muchas personas encuentren formas nuevas de sanarse que coinciden con su visión de mundo más allá de la cosmovisión moderna occidental. Además, los tratamientos y curas chamánicas han demostrado ser tanto o más efectivas que las terapias alópatas tradicionales en lo referente a diversos cuadros patológicos (cáncer, SIDA, enfermedades del sistema inmunológico y endocrino, trastornos del ánimo, trastornos de la personalidad, etc.). Pocos saben que en la cuenca del Amazonas hay curanderos que saben cómo curar el SIDA valiéndose de sus medicinas ancestrales, pero es un hecho que es así y que muchas otras enfermedades críticas pueden ser curadas a través de prácticas provenientes del chamanismo ancestral.

Finalmente, veo en el neo-chamanismo una forma de espiritualidad que se integra perfectamente a lo cotidiano y lo natural. Lejos de ser una doctrina estática o un cuerpo de complicadas prácticas rituales, el chamanismo es esencialmente una forma de ser-en-el-mundo y de ser-con-el-mundo que se entreteje en la trama del día a día a través de detalles y claves de entendimiento. Si bien contempla la celebración de ceremonias e instancias grupales, en gran medida el chamanismo consiste en un entrenamiento del corazón de cada uno en virtud del camino que a cada quien le ha tocado transitar en esta vida. En este sentido se adapta al estilo de vida de quien lo toma como camino de crecimiento, al tiempo que modifica gradualmente las pautas patológicas en que nos encerramos al intentar sostener dicho estilo de vida.

En resumen, el sentido del neo-chamanismo actual tiene que ver con contribuir a la expansión de conciencia en medio de la crisis. Se instala como una oportunidad de crecer y como una invitación a volver a lo natural y rescatar los mensajes de nuestro corazón en medio de la confusión de nuestro actual sistema de vida.

7 comentarios:

Alejo Retamal dijo...

Muy interesante. Abramos la discusión. Te respondo en mi blog. Alejo

Alejo Retamal dijo...

Tengo graves discrepancias con el termino Neo-chamanismo. ¿Se puede rescatar la cosmovisión y las prácticas rituales de los pueblos originarios y re-situarse y reproducirse en contextos occidentales? No creo. Lo que saldrá de ello son reproducciones, copias, imitaciones lejanas del verdadero contenido del ritual, ya que el practicante es ajeno, no pertenece al cuerpo cultural de donde se extrae la técnica, no se comparte el campo de información de ese mundo, la mayoría de las veces ni siquiera se comparte el idioma. Es imposible que una persona, que no haya vivido inmersa en la cosmovisión particular de una cultura y tradición, pueda integrar todas las facetas del fenómeno. Sabrá la técnica ya que bien repetirá la receta del libro, pero el resultado será otro, no el original. El chamanismo no es de saberes (así se ve desde la visión positivista y cartesiana del tema, reduciéndolo bajo la mirada occidental) es de experiencias, de lo contrario se venderían ya hace rato títulos en la universidad.

Lo que abundan en cada esquina son falsas reproducciones de saberes ajenos, como si el leer un libro de chamanismo, vestirse a la manera indicada, colgarse el collar adecuado, comprarse una pipa ceremonial, tabaco y luego hacer un ritual a Wakan Tanka, siguiendo estrictamente la receta indicada, se pudiera experimentar lo que experimenta un Lakota. ¿Es posible? No creo. Se llegará a algo, sí, pero diferente, nunca al sentido original, ya que se está inmerso en otras significancias, otros campo de información y Memes. Sabiendo que las cargas del símbolo son puro contenido inconciente, tratar de integrarlas desde mi razón y conciencia es campo estéril. El significado de la cruz para un maya quiché es diferente para un católico. Puedo sentir lo que el siente cuando la veo. No.

Se podrá aprender del mismísimo Don Juan Matus (personaje fundamental en el tema neo-chamánico) pero el resultado de las prácticas serán otros . Se obtendrá una reinterpretación con un resultado y sentido diferente. Por más que se repita las palabras precisas, con la genuflexión indicada, todo terminará en otra cosa y lugar. En ese reinterpretar se convierte en un falsear sin contenido. Distorsión irrespetuosa del verdadero ritual. Eso para mí es la pena de tanta hambre espiritual.

He visto que algunos “neo-chamanes” hacer cócteles de diferentes tradiciones y servirse, simultáneamente, de diferentes plantas enteogénicas (!) para su ritual de búsqueda de Dios. Ahí comienza el error ya que el chamanismo es una técnica experiencial, con fines prácticos (curación, consulta oracular, conciliación, etc.). Si alguien quiere buscar a Dios, “pues que vaya a la iglesia”, como decía María Sabina, hablando sobre los hippies que la perseguían en Oaxaca.

Para mí, ese enfoque desvirtúa groseramente el sentido original de la tradición, le quita su verdadero poder, por más que se reproduzca a pie de juntillas desde el manual. Un extranjero puede practicar el chamanismo como modelo de autoconocimiento pero nunca conectará con el sentido original del ritual. En la traducción se pierde, y cuando hablamos de palabras de poder se pierde ese mismo poder que se busca.

Hasta creo que es ofensivo para la tradición original creer que esta se puede “adquirir”. Repito, no es desde la razón que el chamanizar cobra sentido, es un hacer desde el ser, no desde la razón. Aunque el Neo-chamán se vaya de tour al amazonas peruano y se quede un par de meses haciendo dieta con el chamán Shipibo, no regresará chamán Shipibo. Te lo puedo asegurar.

MML dijo...

Querido Alejo,

Gracias por comentar. Estoy de acuerdo con TODO lo que dices en tu entrada, pues es una reflexión que comparto y que he tenido siempre en consideración al acercarme al chamanismo y al movimiento neo-chamánico. Pero pienso que hacer una salvedad en este caso es necesario para eviatr posibles confusiones.
Cuando me refiero a los "neo-chamanes" en mi artículo me refiero a aquellas personas "no nativas" que al adentrarse en la cosmovisión y las prácticas chamánicas de una determinada tradición o cultura alcanza el entendimiento para sanar y mediar los procesos espirituales de las personas que en su propia comunidad así lo requieran.
En ningun caso quiero decir que cuando un occidental simplemente "copia" un ritual en términos formales ya es un chamán; aludo a un viaje interior de entendimiento que requiere sin duda un entrenamiento. Esa es la diferencia fundamental entre un "esencialismo chamánico" como el de Harner (que es un chamanismo en forma pero vacío absolutamente de contenido y que puede "aprenderse" cognitivamente en libros) y un "neo-chamanismo" genuino que, según mi visión (que comparto plenamente con Townsend y otros autores) responde a una necesidad primordial que emerge de las dinámicas socioculturales actuales y que se vienen gestando desde los años 60 hasta la fecha.
Conozco muy de cerca el trabajo de varios neochamanes que han pasado largas temporadas (hablo de varios años) aprendiendo con los Taitas de Los Andes y la Amazonía y ellos efectivamente no se hacen llamar Yachaks, Curanderos Shipibo, Pajés ni mucho menos. Ellos son simplemente "hombres" o "mujeres medicina" que gracias a su desarrollo psicoespiritual y su arduo entrenamiento experiencial en el seno de la tradición chamánica han sido capaces de aprehender el entendimiento y la apertura de corazón y conciencia necesarios para poder trabajar bien sea con plantas de poder, tambores, ícaros, kambó, etc. Ellos me merecen todo mi respeto y en muchos sentidos admiración y creeme hermano que no me atrevería a considerarlos farsantes o actores en ningún sentido. Veo en tu postura al respecto una especie de alegato por la pureza de las tradiciones y las etnias y pienso que esa visión, hoy en día, resulta inviable. Y esa opinión que te doy también viene del corazón de un amigo mío quien es "chamán nativo" con quien hemos conversado sobre el tema.
Asimismo, te dejo una cita del taita José Illescas de Bolivia, un
hombre de medicina muy poderoso que ha guiado a varios hombres y mujeres medicina que conozco acá en mi país y que se refiere al tema de los occidentales que buscan el entendimiento entre los "Don Juanes" de toda América:

“Hoy, el Chamán como tú le dices, ya no viste necesariamente con ropas especiales, ni plumas. Él es un tipo de hombre que se adapta al espacio y al tiempo que tiene que vivir. Lo indígena está muriendo y eso es una realidad. Así como muchos indígenas vienen hoy a las ciudades en busca del mundo moderno, existen sólo algunos hombres que desde dentro de las ciudades van en busca del conocimiento indígena. Yo estoy aquí por ellos, para conectarme con aquellos pocos y mostrarles lo que buscan ‘ver’. Es importante
comprender que lo que tú llamas chamán no es más que el desarrollo de las potencialidades latentes en todo ser humano. No es una condición del hombre indígena, es
humana.” (citado del libro "Sabiduría Chamánica del Sentimiento: El estar siendo-ocurriendo" del antropólogo chileno Pedro Wild).


(sigue...)

MML dijo...

Así pues, veo en el neochamanismo (y no en la farsa que supone la simple reproducción vacía de rituales sin sentido) un camino genuino que se abre ante nosotros los occidentales. Una forma de abrir nuestros corazones, expandir nuestras conciencias y aprender a sanarnos a nosotros mismos y a los nuestros. Coincido con Illescas en que el chamán es quien ha sabido despertar su "médico interior". Por experiencia se que ese médico interior se encuentra dentro de todos nosotros porque ese médico no es sino nuestro corazón y nuestro sentimiento, y ese sentimiendo trasciende toda cultura, etnia, tradición, lenguaje, ritualismo, etc.

Aho hermano, gracias por el comentario y sigamos debatiendo!

Un gran abrazo,

Matías

Alejo Retamal dijo...

Estimado,

Compartimos entonces la visión de un chamán como un explorador de sus propias profundidas abisales, un viajero de sus propios territorios interiores, psiconauta que incursiona a los bordes de sí mismo y más allá. Ese es el sentido que yo mismo hago de la práctica chamánica, ahí se hace la medicina, el remedio. Pero aquello tiene que ver también con el filosofar metafísico. Ya que en mi experiencia, el chamanismo tiene un pragmátismo propio de sociedades donde no hay mucho tiempo para el filosofar existencial, no se tiene ese lujo propio de estos tiempos de ocio, sino que se busca la funcionalidad de la práctica y su utilidad en el grupo.

Lo que me conflictúa y veo como contradicción es la replicación de los modelos tradicionales indígenas bajo un prisma occidental, como si aquello se pudiera adaptar a la ocasión. Esto es tan común y clisé que da pena y viene desde el romanticismo hippie de los 60's. Por lo tanto cualquier intento desde allí es un simulacro. Solo podemos inventar nuestro propio chamanismo, haciendo frente a los propios miedos y echar a andar para vernos sin relatos ni posturas neo-coloniales de rescate de la tradición del "buen salvaje" que intermedien. Por supuesto la pureza de la práctica es inviable para el ajeno, pero sí vive en el chamán original, ya que el chamanismo también es dinámico y singular en la voz de cada intermediario.

Nuestra filosofar se chamaniza en la medida que la hagamos cuerpo a través de nuestro ser y vinculemos todos los aspectos bajo una sola constelación. Todo ello no lo pienso como movimiento, como un ente organizado tras un fin común, lo siento como un proceso personal de búsqueda y encuentro. Ahí, en la integración de lo múltiple que nos habita chamanizamos y hacemos propio algo que tenemos por derecho propio. Al preguntarnos todo esto y hacerlo carne lo convertimos en acto chamanico.

MML dijo...

Es bueno ver que tenemos una visión parecida. Estoy de acuerdo con que el chamán es quien busca dentro de sí y encuentra las respuestas en su camino de crecimiento y autoconocimiento, valiéndose de la sabiduría de los abuelos y abuelas. La integración que veo en el neochamanismo responde a la necesidad que tenemos algunos occidentales de encontrar esas respuestas en nuestros propios corazones, viendo que en la sabiduría chamánica podemos hallar las formas de hacerlo. Esas formas en tanto que tales varían siempre en función de la cultura originaria en que son formuladas inicialmente y de las características de la cultura "receptora" o donde prolifera el rescate neochamánico del entendimiento originario.
Sin duda asirse al paradigma del "buen salvaje" es un error por cuanto buscar la pureza de la tradición es algo que resulta no sólo inviable, sino en muchos sentidos absurdo para el occidental. Más vale ver cómo nosotros mismos podemos ser partícipes del chamanismo que nace de nuestros corazones y nutrido de nuestra cultura particular, las circunstancias que nos tocó vivir y en donde tenemos que trabajar para exmandirnos y crecer.
Asimismo estoy de acuerdo en que es dificil ver al neochamanismo como un movimiento en el sentido de una suerte de grupo organizado o institución (¿iglesia?). El neochamanismo responde más bien, como tu bien dices, a un movimiento interior, a una búsqueda personal que tiene efectos en el medio social de quien se adentra en su corazón. De todos modos es claro que estamos ante un fenomeno social, donde la gente se organiza de algun modo y se reconoce como parte de una forma de vivir y ser en el mundo particular y que comulga con la sabiduría chamánica. Ese el sentido que le doy a la idea de "movimiento" neochamanico.

Y bueno, muchas gracias denuevo por el espacio para debatir!

Alejo Retamal dijo...

En ese sentido pudiera entonces hablarse de un chamanismo occidental, que se fundamente en lo que llamamos la philosophia perennis, ese conjunto de verdades universales y valores comunes a todos los pueblos y culturas. Bajo esa óptica están de más las referencias nostálgicas al indigenismo prehispánico (cosas como los toltecas y demás) o a las idealizaciones distorsionadas que muchos occidentales han hecho de algunos abuelos indígenas, en su necesidad de un referente que le de sentido a sus propias búsquedas.

Respeto las técnicas chamánicas de muchos pueblos originales. Ellas se han sofisticado de generación en generación por miles de años, por lo cual su nivel de refinamiento es tremandamente alta. Ellas pueden ser un medio para alcanzar la suma de lo que somos, pero pienso que no son un fin en sí mismas. Ellas nos dan herramientas y nos abren camino. Pero para el occidental, como nos autonombramos, solo son la llave que abre una de las miles de puertas que necesitanos traspasar, en este nomadismo que es la vida.

Ahí, tú trabajo como el de tantos, nos da luces para crear nuestra propia tradición, ritos y referentes míticos (piensa en el Tarot). Menuda tarea nos espera.